La Copa Adecco Plata se quedó en Huesca, donde los locales hicieron valer el factor cancha y la gran calidad de su bloque para imponerse a un
Huelva La Luz que se mantuvo con esperanzas en el encuentro hasta el tercer periodo, pero tras el descanso los locales fueron un ciclón y arrasaron a un conjunto onubense que llegó mermado por los problemas físicos que padecen Shalawn Miller y Rubén Martínez, y que al menos se ha plantado en esta final entre los dos mejores equipos de la competición al término de la primera vuelta liguera.
El reto era precioso para los albiazules, y en el primer cuarto mantuvieron el encuentro en una dinámica de equilibrio y de igualdad. Lobe Huesca salía con su cinco de gala y buscaba desde los primeros compases la velocidad, que es su marca de fábrica en esta temporada exitosa para los aragoneses. Zach Andrews no acababa de encontrar el tino, mientras las rotaciones en
Huelva Baloncesto pronto daban protagonismo a un Wayne Nelson que desde fuera mantenía a los suyos dentro de la contienda.
El encuentro era muy especial para el onubense Antonio Gómez, que defendió durante cuatro temporadas la camiseta del cuadro oscense. El capitán del
Huelva La Luz se vació con especial brillantez en el apartado del rebote, donde fue un jabato ante los poderosos pivots rivales, y terminó el encuentro con siete capturas, siendo el máximo reboteador de su equipo. En el bando rival Zach Andrews, con 10, y Stevie Johnson, con 8, fueron los más destacados en esa faceta.
Los visitantes llegaron al final del primer cuarto seis puntos abajo (20-14) ante un Huesca que imponía un ritmo de baloncesto muy alto.
En el segundo periodo hubo algo más de igualdad. El equipo de
Huelva, aunque no llegaba en un buen momento a esta cita copera (ha perdido cuatro de sus últimos cinco partidos)e intentaba mantenerse en la pomada gracias a su lanzamiento exterior.
En el juego interior Huesca aprovechaba su superioridad, plasmada en el extraordinario papel de Stevie Johnson, que de nuevo hizo lo que quiso en los dos aros. Andrews estuvo más presente en el 'juego sucio', en el rebote y en ganar posiciones para después asistir a sus exteriores. Motivadísimos, los locales se iban al descanso con un 43-33 que encarrilaba bien la cuestión desde la óptica oscense.
El tercer periodo resultó determinante para la decisión de la final. Los de
Huelva parecieron quedarse mentalmente en la caseta, mientras que Huesca salía como un ciclón. Los ajustes defensivos de Ángel Navarro en este tercer cuarto permitieron a los aragoneses frenar la anotación rival desde el juego exterior.
Además, aunque Javier Salsón no tenía su mejor día, Johnson y Andrews seguían echándose al equipo a la espalda, sacando rebotes veloces y transiciones de vértigo. El público empujaba de lo lindo, con casi 2.500 espectadores animando al Huesca, y en ese decorado los de
Huelva poco pudieron hacer.
El conjunto de Juan Ramón López pareció incluso arrojar la toalla reservando combustible para los próximos compromisos de Liga. Daine, en el bando oscense, también brillaba en la anotación exterior, y las ventajas del equipo de Lobe Huesca crecían hasta superar los veinte puntos de margen. La poca presencia de
Huelva La Luz bajo los tableros acababa por dejar la cuestión en ese nefasto tercer cuarto en un 24-10 que sellaba la victoria local. Los albiazules estaban entregando la cuchara, demostrando que el equipo está muy mermado y no atraviesa su mejor momento competitivo.
En los diez minutos finales, y con todo el pescado vendido, las estrategias defensivas se relajaron y las dos escuadras divirtieron al respetable con un baloncesto dinámico, desacomplejado y buscando el lucimiento de los dos ataques. Rubén Martínez y Nelson seguían viendo aro con más facilidad en
Huelva, que así pudo maquillar un tanto las estadísticas del encuentro, haciendo más honrosa la derrota.
Ángel Navarro, entrenador de Huesca, dio incluso minutos a los jugadores menos habituales (y es que si algo tiene corto el Lobe esta temporada es el banquillo), y en medio de un ambiente festivo la escuadra pirenaica acabó haciéndose con el título con 22 puntos de margen.
El sueño copero del
Huelva La Luz se esfumó. El equipo llegó mermado físicamente y aunque lo intentó todo, la realidad es que el encuentro nunca tuvo demasiada historia. Clara derrota, y ahora a pensar sólo en la Liga.